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El miedo y como afecta tus reacciones en Combate

El miedo es la herencia evolutiva de todos los sobrevivientes, grabado en los mas oscuros rincones de nuestro cerebro primitivo, profundo en las sombras de la genética ancestral que llevamos dentro nuestro. Todos aquellos básicos, simples y crudos reflejos de sobrevivencia que experiencias nunca narradas han tallado en nuestro sistema nervioso.


Walter Cannon acuñó el termino “flight ot fight” (volar o pelear) para describir los cambios fisiológicos naturales que ocurren en nuestros cuerpo cuando una amenaza seria es percibida, incluyendo incrementos en el ritmo cardíaco y la presión arterial, cambios en los niveles de cortisona y adrenalina en el ser que experimenta la amenaza y otros cambios en el sistema nervioso simpático. Esencialmente toda especie que pueda infligir daño y experimentar dolor será heredera de estas respuestas al miedo. Después de todo estas reacciones naturales son las que nos han ayudado en nuestro camino como especies. Como Michael Friedman dijo:


El nombre científico para el animal que no corre de sus enemigos o pelea es: almuerzo”


Que experimentemos este miedo no significa que debamos sentir miedo, como Laurence Gonzales indica en su libro “Deep Survival”, nuestros reflejos han sido creados desde la experiencia de nuestra especie como un todo. Son simplemente aquellas respuestas que sirvieron mejor a la mayoría de nuestros ancestros en la mayor cantidad de circunstancias sobre un largo periodo de tiempo.


Estas no necesariamente van a ser las mejores respuestas para un individuo cuando enfrente una amenaza. Agarrar un cuchillo por el filo, retroceder por miedo de espaldas a una escalera o congelarse durante un intercambio verbal, son todos ejemplos comunes de reflejos básicos que fueron diseñados para protegernos pero que pueden fácilmente sabotear nuestras probabilidades de sobrevivir en un escenario de defensa personal como veremos a continuación.


La ventaja de nuestro altamente evolucionado cerebro humano es que tiene la habilidad de conscientemente dirigir nuestras acciones. Somos meta-cognitivos, es decir podemos hacer mas que percibir y saber cosas, podemos “saber que sabemos”. La dificultad está en que en ese “saber” no siempre hay claridad. Ese “saber” debe constantemente batallar con una subyacente corriente primitiva de miedo. Al final, nuestro cerebro es fundamentalmente como una casa vieja que ha sido renovada una gran cantidad de veces, mucho mas allá de las consideraciones del plano original. La porción mas antigua de nuestro cerebro no ha sido esencialmente removida mas allá de lo que encuentras en una lagartija cualquiera, está altamente enfocada en sobrevivencia primaria. A medida que la evolución ha permitido y necesitado de crecimiento cerebral, nuevas porciones no reemplazaron las anteriores, en cambio fueron superpuestas sobre éstas, como Arthur Koestler indica:


...se podría esperar un desarrollo evolutivo que gradualmente transforme el antiguo cerebro primitivo en un instrumento sofisticado, así como una garra se transformó en una mano, branquia en pulmón. En cambio, la evolución ha superpuesto una nueva y superior estructura sobre una antigua, con una parcial sobreposición de funciones y sin proveer un corte claro jerarquico sobre lo antiguo, invitando a la confusión y conflicto.


Es precisamente esta dualidad entre lo antiguo y lo nuevo, el cerebro primal y el cognitivo, que normalmente crea tanta confusión cuando se quiere tomar el tema del miedo en el entrenamiento de combate.



Mientras mucho ha sido escrito en el rol del miedo en la preparación personal del guerrero, en este articuló, veremos el tema desde un punto de vista un poco distinto, y discutiremos como el miedo y el entendimiento de las respuestas básicas puede ser utilizado como ventaja ofensiva en términos de combate.

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No todos los miedos son creados igual.


Ciertamente una parte importante del miedo puede ser sobrellevado a través de un entrenamiento efectivo. Entrenamiento que permita al practicante explorar mentalmente distintos estímulos, para volverse familiar con ellos y entonces construir confianza a través de la repetición variada contra amenazas que incrementen en complejidad y resistencia, esto permitirá recorrer el largo camino que implica el sobreponerse al cerebro primitivo y permitir al individuo mantener el control consciente durante una crisis. Independiente de cuanto entrenemos, siempre estaremos sujetos a un nivel de miedo por mínimo que sea. Siempre habrá algún estímulo, alguna circunstancia, alguna situación para la que no se está enteramente preparado. Dado que la nueva arquitectura de nuestro cerebro esta construida sobre antiguas estructuras de sobrevivencia como hemos visto, habrá siempre oportunidad de que el cerebro primitivo tome control. En resumen, si tienes entendimiento de como los miedos son desencadenados, puedes a la vez entrenar para minimizar su efecto en ti y maximizar su efecto en tu oponente. Esencialmente, puedes aprender como cambiar el switch en la cabeza de tu atacante, de “cerebro cognitivo” a “cerebro primal”.


El miedo puede ser Agrupado en dos secciones.


Miedo Innato: Aquellos miedos que llevamos en la programación básica como especies y Miedo Aprendido. Aquellas experiencias únicas y fobias que hemos experimentados como individuos.


Empezaremos con la consideración del rol de nuestro miedos innatos.


Simplemente puesto, cualquier estimulo que sea demasiado rápido o demasiado extraño puede causar a nuestro cerebro revertirse y activar lo que es conocido como la respuesta “startle-flinch”. Las formas mas básicas de este reflejo inician en el útero a solo nueve semanas de edad. Conocido como el reflejo “Moro”, esta respuesta natural al estress estimula la producción de adrenalina y cortisol. Si has visto alguna vez la mirada fija y brazos extendidos de un bebe que ha sido asustado por un ruido muy fuerte, has visto este reflejo en acción. Saltamos a la adultes en una situación de combate, este mismo reflejo básico puede ser visto en las estrategias básicas de engaño y amago.




Amago y engaño


El cerebro necesita un monto mínimo de tiempo para procesar cualquier estímulo. Los sentidos deben notar el estímulo, alimentar la señal al cerebro y entonces esperar por la respuesta para actuar.

Si no hay suficiente tiempo para una reacción consciente, (lo que Joseph Ledouz llama una respuesta por la camino largo) el cerebro primitivo interceptará e interrumpirá la conciencia con un reflejo de “camino corto”. Este “monto minimo de procesamiento” varia entre individuos.


La percepción puede variar y ser afectada por el ambiente incluyendo, poca luz, multitudes, ruido ambientes poco conocidos o muy conocidos, la persona y otras circunstancias. Mas alla de todo esto, uno de estas cicunstancias es facilmente manejable, la distancia. Como todo buen conductor sabe, mientras mas espacio haya mantengas con respecto al vehiculo frente a ti, mas tiempo tendrás para reaccionar. Lo mismo es obviamente verdad en terminos combativos. Los oficiales de la ley son en particular rigurosamente entrenados para mantener la distancia al acercarse a interpelar a un individuo sospechoso, con atención especial al trabajo de su compañero y al flanqueo complementario, lo mismo es verdad para peleadores bien entrenados. Sin embargo ofensivamente hablando, como podemos invadir el espacio personal de un oponente sin alertarlo de nuestra intención?


Primero. Entradas lineares directas raramente funcionarán a no ser que sean explosivas y repentinas, si encuentras a tu oponente en un momento de desbalance y te apresuras puede ser que lo sobrepases, pero si tu oponente esta vigilante y mantiene la distancia contigo, tantearlo y amagarle solo logrará agitarlo más y por lo tanto causar que incremente su defensa. Puedes ver este tipo de comportamiento de “apartarse” en boxeo y en las peleas de MMA cuando dos oponentes toman turnos probando las distancias entre ellos.